Vulcano, la forja de los dioses

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Hefesto y Vulcano

Hefesto, el dios herrero, era tan enclenque cuando nació que su madre Hera, disgustada, lo arrojó desde la cima del Olimpo para librarse de la vergüenza…

Robert Graves: Los mitos griegos

Bueno, exactemente aquí ya puedes ver de dónde sacaron los espartanos su idea de arrojar los recién nacidos con defectos físicos o enfermos de los acantilados del Taigeto. Pero en cuanto a Hefesto, el dios del fuego y de la forja, el herrero de los dioses del Olimpo, él tenía suerte en esta primera caída: se cayó en el mar, donde la ninfa Tetis lo encontró y lo llevó a casa. Unos años más tarde, Hefesto estableció una pequeña forja submarina, y le pagó por la amabilidad con unas chucherías domesticas, por no mencionar unas joyas estupendas que llamaron la atención de Hera. Debido a lo cual no sólo se le permitió regresar al Olimpo sino que también se le dio Afrodita para su esposa… Pues eso acabó bien, o, al menos, hubiera acabado bien, si Hefesto entonces calló. Pero no, dedicó unas palabras poco prudentes a Zeus, quién, de nuevo, lo arrojó de la montaña… Esta vez tenía menos suerte, como que se cayo en tierra, y se quedó cojo para el resto de su vida inmortal.

Adelanto rápido a los tiempos romanos. Como sabemos, los romanos fueron muy ingeniosos en la ingeniería (mi favorito es el corvus, una puente para el abordaje de las galeras cartaginenses, la solución clásica para el problema de cómo-cambiar-una-batalla-del-mar-en-que-somos-inútiles-en-una-batalla-de-tierra-en-que-somos-mucho-mejores), por no mencionar sus varios otros éxitos que llamaron la atención. A pesar de esto, parece que los romanos no tenían ninguna imaginación cuando se trataba de su religión: tanto que no se molestaron en inventar la suya propia, sino que sencillamente importaron la antigua griega. Y así Hefesto, el griego, se convirtió en Vulcano, ciudadano de Roma. Larga vida a los dioses, bajo un nombre u otro.

La forja de Vulcano por Jacopo Tintoretto [public domain via Wikimedia Commons]
Pues pasó que cuando Hefesto volvió al favor de Hera, abandonó su herrero submarino y establició una forja nueva en el Olimpo. O al menos eso dice la leyenda pero las leyendas son sujetos a cambios… y dicen que Hefesto tenía forjas en lugares distintos.

Los colonos griegos en Sicilia ya tomaron nota del lugar, pero probablemente debemos la ubicación de la forja de Vulcano a los romanos, quienes elegiron el lugar perfecto: una isla pequeña cerca de las orillas de Sicilia, convinientemente llamada…

¡…Vulcano!

EL Gran Cráter de Vulcano

Pare ser más exacto, la isla pequeña no se llamaba ‘convenientemente’ Vulcano al principio. Es más probable al revés: que la llamaron Vulcano porque creyeron que escondió la forja del dios.  Y, por supuesto, medio Europa entonces adoptó la palabra con ortografías distintas para significar volcán: Vulcano es el lugar, donde la mitología, la geología y la lingüística fusionaron entre las volutas de gases acres subiendo al cielo.

…hay muchas otras montañas sobre la tierra que están en llamas y, sin embargo, nunca terminaríamos con esto si le asignamos gigantes y dioses como Hefesto.

Apolonio de Tiana

La pequeña isla de Vulcano (con Estrómboli que es mejor conocida) es una de las ochos islas Eolias, un grupo de islas a unos 20-30 km al norte de Sicilia en el mar Tirreno. De hecho, no hay nada más en Vulcano que el cráter de un volcán durmiente – con una forma tan clásica que coincide con la ilustración de mi antiguo libro de texto de geografía del instituto, de línea en línea – completa con un abrumador olor a huevo podrido.

Ahora bien.

En primer lugar, el olor a huevo podrido sólo es realmente malo en el puerto que está al lado de algunos baños de lodo sulfuroso (por unos pocos euros puedes ir y rodar en el lodo radioactivo si lo deseas). Una vez que empiezas a subir – porque sí que puedes subir hasta el cráter, y muchas excursiones escolares lo hacen – la brisa fresca del mar lo lleva. Vale la pena subir y es una escalada bastante fácil incluso para niños pequeños, abuelas o convalecientes. Y ni siquiera tienes que unirte a una visita guiada como en Estrómboli; puedes llegar en unos de los ferries que circulan las islas y patearlo tú mismo andando todo seguido. En el camino, podrás disfrutar las vistas estupendas del resto de las Islas Eolias, mientras que una vez en la cima, serás recompensado con la vista del cráter de un volcán de libro escolar clásico, rodeado de equipos sismográficos. Los cuales, por cierto, no están aquí para decorar el horizonte: la última vez que el volcán entró en erupción fue en el siglo XIX y se espera que lo haga de nuevo. (Si hablas italiano con suficiente fluidez, puedes conversar con los científicos vigilando los instrumentos.) Puedes ver los depósitos de azufre en las rocas y el humo saliendo de las fisuras, y sentir el calor de la roca debajo de tus pies. Y después de bajar la colina de una vez, puedes darte un baño en el mar – en ciertos lugares el agua burbujea como en un jacuzzi.

(Haz click para ampliar las fotos.)

Vulcano – el lugar, donde Hefesto forjó el escudo de Aquiles…

Así habló; y, dejando a la diosa, encaminóse a los fuelles, los volvió hacia la llama y les mandó que trabajasen.

Estos soplaban en veinte hornos, despidiendo un aire que avivaba el fuego y era de varias clases: unas veces fuerte, como lo necesita el que trabaja de prisa, y otras al contrario, según Hefesto lo deseaba y la obra to requería.

El dios puso al fuego duro bronce, estaño, oro precioso y plata; colocó en el tajo el gran yunque, y cogió con una mano el pesado martillo y con la otra las tenazas.

Hizo lo primero de todo un escudo grande y fuerte, de variada labor, con triple cenefa brillante y reluciente, provisto de una abrazadera de plata. Cinco capas tenía el escudo, y en la superior grabó el dios muchas artísticas figuras, con sabia inteligencia.

Allí puso la tierra, el cielo, el mar, el sol infatigable y la luna llena; allí las estrellas que el cielo coronan, las Pléyades, las Híades, el robusto Orión y la Osa, llamada por sobrenombre el Carro, la cual gira siempre en el mismo sitio, mira a Orión y es la única que deja de bañarse en el Océano…

…Cuando el ilustre cojo de ambos pies hubo fabricado todas las armas, entrególas a la madre de Aquiles. Y Tetis saltó, como un gavilán desde el nevado Olimpo, llevando la reluciente armadura que Hefesto había construido.

Hefesto forja las armas de Aquiles,
de la Ilíada de Homero

 

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Vulcano, the Forge of Gods

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Hephaestus and Vulcan

Hephaestus, the ugly and ill-tempered Smith-god, was so weakly at birth that his disgusted mother, Hera, dropped him from the height of Olympus, to rid herself of the embarrassment…

Greek Myths by Robert Graves

Well, right there you can see where the Spartans might have got their notions of throwing sickly newborns off the cliffs of Taygetus. But as regards Hephaestus, god of fire and the blacksmith of the gods of Mt Olympus, in this first fall he was lucky: he fell into the sea, where he was found by the nymph Thetys, who duly took him home. A few years later, Hephaestus repaid the kindness by setting up a little undersea smithy and making for her some useful household odds and ends, not to mention some fancy jewellery which caught the eye of Hera. Owing to which not only he was allowed to return to Olympus but was given Aphrodite for his wife. All’s well that ends well, or would have, except that he then said some unwise words to Zeus, who once again hurled him off the mountain… This time he was less lucky, because he fell on hard ground and remained lame for the rest of his immortal life.

Fast forward to Roman times. As we know, the Romans were quite ingenious when it came to engineering (my personal favourite is the corvus, a bridge for boarding Carthaginian galleys, the classic solution to the conundrum of how-to-turn-a-naval-battle-at-which-we’re-****-into-a-land-battle-at-which-we’re-so-much-better), not to mention their various other achievements that clamour for attention. Despite of this, the Romans seemed sadly lacking in imagination when it came to their religion: so much so that they didn’t bother to come up with their own – they merely imported in the Ancient Greek one. And so Hephaestus the Greek became Vulcan, the citizen of Rome. Long live the gods, under one name or another.

Vulcan’s Forge by Jacopo Tintoretto [public domain via Wikimedia Commons]
Now it so happened that when Hephaestus returned to Hera’s favour, owing to his ability to make fancy jewellery, he abandoned his undersea workshop and set up a new smithy on Mt Olympus. Or at least so says the original myth but myths are subject to change… and Hephaestus is reputed to have forges in more than one place.

The Greeks settlers on Sicily have already noted the place, but ultimately we probably owe the location of Vulcan’s forge to the incoming Romans who have hit on just the spot: a little volcanic island off the shores of Sicily, conveniently named…

…Vulcano!

The Great Crater of Vulcano

To be more truthful, the little island wasn’t ‘conveniently’ named Vulcano to begin with. It’s more likely to be exactly the other way round: that it got named after the god whose forge it was believed to hide. And of course, half of Europe then adopted the word in various spelling variations to signify volcano: Vulcano is the spot where mythology, geology and linguistics fused together among rising wisps of acrid fumes.

“…there are many other mountains all over the earth that are on fire, and yet we should never be done with it if we assigned to them giants and gods like Hephaestus”.

Apollonius of Tyana

Tiny Vulcano (along with the better known Stromboli) is one of the eight Aeolian islands, a group of islands about 20-30 km north of Sicily in the Tyrrhenian Sea.  There’s in fact nothing much more to Vulcano than the crater of a dormant volcano – so classically shaped that it matches the illustration volcano of my old grammar school geography textbook line by line – complete with an overpowering rotten egg smell.

And yet.

First of all, the rotten egg smell is only really bad at the harbour which is next to some sulphurous mud baths (for a few paltry euros you can go and roll in the radioactive mud if you like). Once you start to climb – because you can climb up to the crater and many school trips do – the fresh sea breeze blows it away. It’s a climb worth making and it’s easy enough even for young children, elderly grandmas or convalescents. Nor do you have to join a guided tour like on Stromboli; you can arrive in a timetabled ferry and leg it yourself following your nose. On the way up you can enjoy the stupendous views of the rest of the Aeolian Islands, while once on top you’ll be rewarded with the view of the crater of a classic school book volcano, ringed with seismographic equipment. Which, by the way, are not there merely to decorate the skyline: Vulcano last erupted in the 19th century and is expected to do so again. (If you speak fluent enough Italian, you can have a chat with the scientists keeping an eye on the instruments.) You will see the sulphur deposits on the rocks and the smoke rising from the fissures, and feel the heat of the rock beneath your feet. And after you come down the hill, you can take a dip in the sea – in places the water bubbles like in a jacuzzi.

(Click to enlarge the gallery.)

Vulcano – the place where Hephaestus forged the shield of Achilles…

This said, he left her there, and forth did to his bellows go,
Appos’d them to the fire again, commanding them to blow.
Through twenty holes made to his hearth at once blew twenty pair,
That fir’d his coals, sometimes with soft, sometimes with vehement, air,
As he will’d, and his work requir’d. Amids the flame he cast
Tin, silver, precious gold, and brass; and in a stock he plac’d
A mighty anvil; his right hand a weighty hammer held,
His left his tongs. And first he forg’d a strong and spacious shield
Adorn’d with twenty sev’ral hues; about whose verge he beat
A ring, three-fold and radiant, and on the back he set
A silver handle; five-fold were the equal lines he drew
About the whole circumference, in which his hand did shew
(Directed with a knowing mind) a rare variety;
For in it he presented Earth; in it the Sea and Sky;
In it the never-wearied Sun, the Moon exactly round,
And all those Stars with which the brows of ample heav’n are crown’d,
Orion, all the Pleiades, and those sev’n Atlas got,
The close-beam’d Hyades, the Bear, surnam’d the Chariot,
That turns about heav’n’s axle-tree, holds ope a constant eye
Upon Orion, and, of all the cressets in the sky…

…All done, he all to Thetis brought, and held all up to her.
She took them all, and like t’ the hawk, surnam’d the osspringer,
From Vulcan to her mighty son, with that so glorious show,
Stoop’d from the steep Olympian hill, hid in eternal snow.

Vulcan forges armour for Achilles,
from The Iliad by Homer
(Transl. by George Chapman)

 

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Asturias Is Spain…

…And The Rest Is Conquered Land

There’s a popular saying in Spain, principally in Asturias, a province on the Bay of Biscay in Northern Spain, which goes:

Asturias es España, y lo demás tierra conquistada.

Asturias is Spain, and the rest is conquered land.

It makes reference to the Battle of Covadonga, 722 A.D. when the troops of Don Pelayo, king of Asturias, defeated the invading Moors. The battle is considered the starting point of the reconquista, the reconquest of Spain from the Moors (a long process of wars which ended with the taking of Granada in 1492). Legend would have it that Pelayo and his 300 defeated an army of 180,000 Moors. Historically speaking, it’s more likely that the Moors were not quite so numerous, nor Pelayo’s lot so few but – why spoil the legend? It’s still a famous victory for those defending their homeland.

Don Pelayo in Covadonga by Luis de Madrazo y Kuntz, 1855. Courtesy of the Museum of Prado

As a consequence of Don Pelayo’s victory, Asturias has never been conquered by the Moors which explains the above saying.

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The View from My Window II (La vista desde mi ventana II)

Your desire to be near to window is your desire to be near to life!

(Mehmet Murat Ildan)

For the third time in the last year and a half, I had to spend several days in a certain building in Central London. At least I had a view.

Enjoy this ‘study’ of the changing skies of London, May 2019. (Click in the gallery to enlarge the photos.)


¡Tu deseo de estar cerca de la ventana es tu deseo de estar cerca de la vida!

(Mehmet Murat Ildan)

Por la tercera vez en el último año y medio, tuve que pasar unos días en un cierto edificio en el centro de Londres. Al menos, había una vista.

Que disfrutéis este ‘estudio’ de los cielos cambiantes de Londres, mayo de 2019. (Haz click para ampliar.)

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Land of Giants

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Or The Windmills of Don Quixote

Unexceptional

The Lonely Planet guide about the La Mancha town of Campo de Criptana reads:

One of the most popular stops on the Don Quijote route, Campo de Criptana is crowned by 10 windmills visible from kilometres around. Revered contemporary film-maker Pedro Almodóvar¹ was born here, but left for Madrid in his teens. The town is pleasant, if unexceptional.

Actually, unexceptional doesn’t even begin to describe the town if you arrive by train (Campo de Criptana is on the mainline from Madrid to Albacete, the capital of Castile-La Mancha). Downright ugly might be a better description: as in many Spanish towns, the railway station is on the outskirts, in this case surrounded by industrial buildings of little appeal. Luckily, Campo de Criptana is a small place and fifteen minutes walk will bring you to the centre of town.

Which is unexceptional.

Statue of Cervantes, Campo de Criptana

But you don’t really want the centre of town. You’re a reader, a reader of Don Quixote at that, and what you want is the famous windmills, the giants that Don Quixote fought. Head uphill from the unexceptional Plaza Mayor with its obligatory Cervantes statue, through the Albaícin – the old Moorish quarter -, through the narrow cobblestoned alleys, between whitewashed houses edged in indigo blue… it sounds better already, doesn’t it? There. As you turn the corner, you spot your first windmill. And there are other nine to come.

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Tierra de Gigantes

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O los molinos de Don Quijote

Nada excepcional

El artículo de Lonely Planet sobre el pueblo manchego Campo de Criptana dice:

Una de las paradas más populares en la ruta de Don Quijote, Campo de Criptana está coronado por 10 molinos de viento visibles desde kilómetros. El respetado cineasta contemporáneo Pedro Almodóvar¹ nació aquí, pero se fue a Madrid en su adolescencia. El pueblo es agradable, aunque nada excepcional.

De hecho, la frase nada excepcional ni siquiera comienza a describir el pueblo si llegas por tren (Campo de Criptana está en la línea principal de Madrid a Albacete, la capital de Castilla-La Mancha). Feísimo podría ser una mejor descripción: como en muchas ciudades españolas, la estación de tren está en las afueras, en este caso rodeada de edificios industriales poco atractivo. Afortunadamente, Campo de Criptana es un lugar pequeño y quince minutos a pie te llevará al centro de la ciudad.

Lo que es nada excepcional.

Statue of Cervantes, Campo de Criptana

Pero la verdad es que no quieres el centro de la ciudad. Eres un lector, un lector de Don Quijote además, y lo que quieres son los famosos molinos de viento, los gigantes con los que luchó Don Quijote. Diríjase cuesta arriba desde la Plaza Mayor con su obligatoria estatua de Cervantes, a través del Albaícin, el antiguo barrio morisco, caminando por los estrechos callejones adoquinados, entre casas encaladas y bordeadas de azul añil … ya suena mejor, ¿no? Ahí. Al doblar la esquina, ves tu primer molino de viento. Y hay nueve más por venir.

 

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Florence, City of the Renaissance

Renaissance – rebirth – is the Medieval realisation that the classical world, in particular Greece, has something to offer us. One of the places where you can observe Renaissance best ‘in action’ is the Italian city of Florence, in Tuscany, a northern region of Italy. For all that it’s a famous tourist destination, I wouldn’t recommend it unless you do enjoy immersing yourself in the Renaissance – because apart from that, there’s not a lot else to do.

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The Aegean (Aqua & Azure)

 

My last minute entry to the Pic & A Word Challenge Aqua and Azure

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Guess the Picture (Adivina la imagen)

I’ve been out and about last weekend – despite of the snow and the freezing wind – and took this picture. It’s of a jaw-dropping exhibit in one of my favourite museums.

Estaba saliendo el pasado fin de semana, a pesar del nieve y el viento helado, y saqué esta foto. Es de una exposición alucinante en uno de mis museos favoritos.

Can you guess what it is? Then leave a comment below.

¿Puedes adivinar qué es? Pues déjame un comentario abajo.

You’ll find the answer in next Wednesday’s post, together with some less cryptic photos…!

Encontrarás la solución en el post del miércoles que viene, ¡junto con unas fotos menos enigmáticas…!

Out Of This World: The Brighton Space Elevator

After more than half a year of limiting myself to taking holiday photos, last week I suddenly remembered that I used to work my way through the 2016 Dogwood Photography Challenge. For those of you who don’t know, this is a 52-week challenge aimed at helping you to become a better photographer (it’s been extended to 2017 and now 2018 as well) and you can thank it for the only picture of me that you’re ever going to see on this blog – due to the fact that the week 1 challenge required a self-portrait…

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The Lights at Kew Gardens (Las luces de Kew Gardens)

I didn’t have a chance to take photos of London’s new year fireworks, so I’ll give you the lights at Kew Gardens instead – enjoy. (Click on the gallery to enlarge the photos.)

No tenía oportunidad para sacar fotos de los fuegos artificiales de Londres, así que en vez de eso os doy las luces del jardín botánico de Kew – ¡que las disfrutéis! (Haz click para ampliar las fotos.)

Life Beyond Auto-Intelligent

 A Dummy’s Lessons in Photography – 2017

2017 – the year when I took the camera off Auto-Intelligent. Which, by the way, does not mean that I attempted to go fully manual; that is still a long way off, if it ever happens. But I experimented with the Program mode, with Aperture and Shutter Priority, with Manual Focus and Macro.

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The View from My Window (La vista desde mi ventana)

Recently I had to spend several days in a building in Central London. (I leave you to speculate whether I’ve been arrested, called on jury service, hospitalised or something else. 🙂 ) What consoled me for having to be away from my family was the view from my window.

Recientemente tuve que pasar unos días en un edificio en el centro de Londres. (Os dejo hacer conjeturas si me han detenido, llamado al servicio de jurado, estaba ingresada al hospital or alguna otra cosa. 🙂 ) Lo que me consoló por no estar con mi familia fue la vista desde mi ventana.

Enjoy this ‘study’ of the changing skies of London, November 2017.

Que disfrutéis este ‘estudio’ de los cielos cambiantes de Londres, noviembre de 2017.

 

Caravels (Carabelas)

Caravels were the preferred ships for discovery of the Portuguese and the Spanish in the 15th and 16th century on account of their seaworthiness, speed and manoeuvrability, not to mention their shallow draught which allowed the close exploration of unknown coasts. Bartolomeu Dias, Vasco da Gama and Columbus all sailed in caravels; one of Magellan’s ships was a caravel too. Having recently read a book about Portuguese explorers and visited Portugal, I noticed these famous ships (perhaps understandably) were just about depicted everywhere…

Carabelas fueron los naves preferidos de los navegantes portugueses y españoles en la era de los descubrimientos en los siglos XV y XVI, debido a su navegabilidad y velocidad, por no mencionar que por ser barcos de poco calado los navegantes pudieron acercarse más a las costas desconocidas. Bartolomeu Dias, Vasco da Gama y Cristóbal Colón navegaban en carabelas; uno de los naves de Magallanes también fue una carabela. Como acabo de leer un libro sobre los navegantes portugueses, en mi viaje reciente a Lisboa me fijaba en como esos barcos famosos eran representados en todas partes (tal vez con razón)…

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Gone Sailing

Last week, on the River Tagus, or as the locals call it, the rio Tejo, off Lisbon in Portugal.

It was sunny, thirty degrees and serene on the river. The engine had been turned off; we were under sail only. Young Friend of the Elephants was steering a yacht of 12 metres (she seems to have developed a knack to get respectable captains handing her the wheel), and managed to avoid container ships, the timetabled ferry and the pillars of the bridge. Mr Anglo-Saxonist asked our amiable captain if he thought the Mediterranean would be fine for amateur sailors. He didn’t. (I’ve been saying so for years but you can’t get an Englishman to respect the Mediterranean. It’s not big enough for them.)

But I digress. We’re on the Tagus, off Lisbon.

Enjoy. (As usual, click to open the gallery.)

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Tagus River CruisesRest in Peace? The Wandering Remains of Christopher Columbus

In the Footsteps of the Swallows and Amazons: Around Lake Coniston

Pirates on Lake Coniston

If this post will have any merit, it won’t be in the quality of the photos, taken from a distance from a moving boat; it will be in the subject.

For fellow admirers of Arthur Ransome‘s Swallows and Amazons, here follows part two of Waterblogged’s tribute to Arthur Ransome and the beauty of the Lake District: today we’re going on a tour around Lake Coniston.

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